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Pensiones, expertos y espacio público

El ejercicio sistemático de negación de la crisis que se viene practicando desde 2008 y el rescate masivo de las cajas de ahorro gestionadas por el PPSOE, patronal y sindicatos no hacen un ápice menores las obligaciones que la financiación europea impone como contrapartida para seguir cubriendo el agujero actual y el del pasado.

Rebus sic standibus, España se ha comprometido a reformar pensiones, impuestos y administración en 2013-2014.
 

Por sorprendente que parezca, el gobierno de Mariano Rajoy se ha movido con inteligencia y ha pedido un informe sobre la sostenibilidad de las pensiones a un grupo de expertos, consiguiendo de este modo reforzar la idea de que cualquier mal que acontezca es fruto de presiones ajenas o de legados emponzoñados.

A su vez, los economistas de respuesta única han recitado bien el guión, y aquellos que sienten aversión por el Estado han visto su oportunidad para minar la idea de la sostenibilidad de un sistema de pensiones de reparto. Los forofos de los sistemas de capitalización obvian que, en un contexto de represión financiera como el que vivimos, la rentabilidad esperada del ahorro es mínima. Desde la otra orilla, sin embargo, se ha acusado a los expertos de mamporreros del lobby asegurador y bancario (nótese al paso que quienes dicen esto rara vez señalan el papel de los sindicatos como grupo de presión ni del colectivo de pensionistas como clientela electoral).

Particularmente lastimosa ha sido la lapidación miserable que la izquierda más sectaria ha hecho del responsable de estudios de C.C.O.O, Miguel Ángel García.

Las variables demográficas (vivimos más y tenemos menos hijos) y la aritmética socio-económica (hace años que se pierden cotizantes y que se incorporan pensionistas con prestaciones mayores) no deberían dar lugar a debates melodramáticos sino a argumentos actuariales, a fórmulas de sostenibilidad y, sobre todo, a un debate político adulto sobre el reparto de los esfuerzos y la equidad. Pero no es así: lo que prima en los diferentes foros es la propaganda, el voluntarismo, la negación y la histeria.

Gráfico 1: Evolución de pensiones y cotizantes (Fuente: Cinco días y Ministerio de Empleo )

 

Luis de Velasco, portavoz de UPyD en la Asamblea de Madrid, escribía en un artículo claro, directo y con la altura moral que le caracteriza sobre el recorte de pensiones que se avecinaba tras la escenificación del comité de sabios. Remataba su columna con cita de Leontieff: “Una sociedad se distingue de otras por el trato que da a sus ciudadanos más débiles”. Para quienes nos consideramos progresistas, más allá de que prefiramos herramientas más o menos liberales, esta distinción entre sociedades no ofrece dudas.

La lectura de la columna de Luis de Velasco me despertó dos interrogantes: en primer lugar, ¿son hoy los pensionistas los más débiles? Y a continuación: ¿qué deber tienen los gobernantes para con los pensionistas de hoy y para con los de mañana?

En esta larga travesía de reducidas oportunidades, los jubilados cuentan con unos ingresos acotados y unos gastos que tienden al alza por la introducción del copago, la reducción de la dependencia y el incremento de impuestos como el IBI. Si las comparamos con la media europea, las pensiones contributivas son bajas en relación a las aportaciones realizadas. Pero, teniendo en cuenta estos hechos, y el no menos importante de que el de los pensionistas es un colectivo vulnerable, habría en todo caso que destacar que no constituye el grupo que más se ha debilitado durante la depresión económica que sufre España. De hecho, es en muchos casos el sostén de hijos y/o nietos cuya propia capacidad para hacer frente a su día a día se ha puesto fuertemente en entredicho.

Así, en la encuesta de presupuestos familiares podemos observar que el colectivo de mayores es el que mejor ha soportado estos últimos 5 años (si bien hay a lo largo del período un efecto de sustitución de pensionistas con mayor poder adquisitivo que se incorporan al colectivo por otros de rentas más bajas que lo abandonan):

Gráfico 2: Evolución del presupuesto familiar en función de la  edad de la fuente principal de ingresos (Fuente:INE)

Si atendemos a la los informes de Inequality watch sobre datos de Eurostat, apreciaremos que los colectivos en los que en España es mayor la incidencia de la pobreza son los de inmigrantes, jóvenes, niños y familias numerosas.

Gráfico 3: Pobreza por edad, origen y composición familiar (Fuente: Inequality watch. Eurostat)

 

De estos datos y de los de paro juvenil o de temporalidad de los nuevos contratos (93%) podemos deducir que España no es un país para jóvenes (ni inmigrantes) y que, o bien creamos unas condiciones para que haya más oportunidades para los nuevos cotizantes, o bien tampoco será un país para viejos.
Los cálculos que tanto se critican sitúan en 2019 el momento en que se agotaría el fondo de reserva de pensiones. Pero sabemos que en finanzas no se suma ni se resta: se descuenta. Es decir, se anticipa al momento actual el beneficio o el perjuicio esperado.

Tengan por seguro que los poseedores de deuda pública española no esperarían pacientemente con su deuda a 2019 a ver si hay o no fondos para hacer frente a las pensiones. A esto hemos de sumarle que el fondo de reserva de pensiones está invertido en su práctica totalidad en deuda pública española. De manera que, para pagar las pensiones, hay que deshacer las posiciones del fondo de reserva. Ni que decir tiene que la presión en los mercados de un fondo de 50.000 millones de euros abocado a vender constantemente durante seis años deuda pública española dejaría en pañales la presión que han ejercido los más vilipendiados hedge fund.

De modo que, salvo mejoras súbitas, insospechadas y espectaculares en el empleo, habrá que reformar (bajar) las pensiones, como por otra parte estaba más que anunciado  en la hoja de ruta de la crisis de deuda española.

Lamentablemente, y dada la calidad del espacio público que nos rodea, si tuviera que apostar por una secuencia de acontecimientos creo que ésta se producirá como sigue: el gobierno tratará de mojarse lo menos posible en las reformas (la oposición y los sindicatos se manifestarán terriblemente en contra y habrá al menos una huelga general), se pensará poco en la sostenibilidad, se echarán pulsos a nuestros socios europeos y, en el momento de mayor debilidad negociadora, con retraso y de un modo injusto, se acometerá una reforma precipitada, arbitraria y dual cuyos perjudicados no serán fácilmente identificables –preferiblemente, los pensionistas del futuro.

Un tercio del coste laboral en España son cotizaciones sociales y, propiciado por el mismo tipo de gestores, la rentabilidad esperada para los cotizantes menores de 40 no es mucho mejor que la que ofrece la deuda preferente de Bankia.

(Publicado originalmente en Weaker ties)

 

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